domingo, 5 de mayo de 2013

Reseña: Una ciudad asediada

De la mano de:

Título: Una ciudad asediada
Autor: Margaret Olipahnt
Editorial: Fábulas de Albion
Año de publicación: 2012
Páginas: 232
ISBN: 9788493937911
Precio: 17,10 €

"Con un argumento principal y una estructura que antecede a cualquier zombie movie moderna, en la mejor línea de la tradición anglosajona del relato alegórico, cuento fantástico, o clásica ghost story netamente britanica, Una ciudad asediada es la obra clave de la producción de la autora que más destaca, por su aportación única y singular, al cuento de fantasmas victoriano."

OPINIÓN PERSONAL

He dicho más de una vez que Fábulas de Albión tiene alguna joyita guardada, y ésta en concreto es una de ellas. La verdad es que la portada da un pelín de miedo (especialmente para los whovians), y aunque no es una novela de terror tal cual, sí que puede recordar mucho a Cuento de Navidad de Dickens. Por lo visto, la novela fantástica de terror fue un boom por estas fechas del XIX. Sinceramente, creo que, además de un buen trabajo de traducción, Margaret Oliphant es una de esas grandes olvidadas de la literatura, tanto por su estilo, como por lo que tiene que contarnos y, por supuesto, la vida que llevó. Creo que ya sólo el prólogo sobre su figura merece la pena, así que imaginaos el resto..


No suelo leer novela de terror. No porque tenga miedo, sino porque casi nunca surge la oportunidad. Desde pequeño lo intenté con Pesadillas (¿y quién no?), pero no terminaron de engancharme. Creo que lo tomé desde un punto de vista equivocado. Este terror es algo más espiritual de lo que acostumbramos a ver hoy día. Es un miedo a lo desconocido, a lo que vemos y a lo que no, a lo cotidiano, a lo que sabemos que está ahí, pero no entendemos. Miedo a quedarnos desamparados.
Oliphant nos sitúa en un pequeño pueblo francés perdido de la mano de Dios, y nunca mejor dicho. Allí, en Semur, los aldeanos han comenzado a dejar de lado... Ya no sus creencias religiosas, sino su forma de entender la vida como un lujo, como algo que se puede perder y que, por tanto, los que la tengan, deben aprovechar. La verdad es que comencé pensando que sería una especie de alegato cristiano o algo similar, pero, aunque siempre con temas de creencias religiosas de por medio, no es para nada así. Semur es simplemente un pueblo que, poco a poco, ha ido perdiendo los valores universales del respeto, la educación, la humildad... Y no es que a los muertos les haga demasiada gracia. Por eso, ya que sus descendientes parecen no aprovechar la vida que se les ha dado, deciden volver del Más Allá para arrebatarles el pueblo que una vez fue suyo. Así, los habitantes de Semur se ven expulsados por la fuerza (sobrenatural) de sus casas, dejándoles en pleno campo viendo cómo una nube oscura se cierne sobre sus casas.


Sinceramente, creo que la trama es algo que hemos podido ver una y otra vez en las historias y películas de zombis y fantasmas, algo similar a lo que ya se había visto también en la historia mencionada de Dickens, pero que Oliphant lleva un paso más allá del pretender cambiar el carácter de una persona: Los habitantes de Semur deben mostrar aprecio por sus vidas. La historia está contada desde diferentes puntos de vista, como si fuera un diario de lo vivido narrado por distintos personajes, lo que da una mayor agilidad a la narración, además de demostrarnos que Oliphant sabe escribir tan solemnemente como lo haría el orgulloso alcalde de una villa y de una manera tan común como lo haría el pueblerino más sencillo de la comarca. Con todo ello vamos componiendo una historia que para nada es compleja, aunque sí complicada de resolver.
Los personajes son muy simples, y es que, como comentaba, no se trata de una novela individual, sino de un grupo de personas, un pueblo entero, que ha perdido la sustancia de la vida, el saber convivir. Así podemos ver desde diferentes puntos toda la historia sucedida en el campamento, cómo se vive la angustia de haber sido arrancados de sus hogares familiares, cómo algunos abandonan por puro miedo y otros continúan allí por pura cabezonería, pero cómo todos, poco a poco, se van dando cuenta de la situación real y de cómo, una vez más, son únicamente ellos los que pueden hacer cambiar la situación.

El estilo de escritura es increíblemente limpio, sencillo, ligero de leer y, a la par, es capaz de caracterizar a cada uno de los personajes únicamente por su forma de hablar, de pensar, de relacionarse con los demás... Así, Semur se convierte en un crisol de... No culturas, pero sí personajes muy variopintos que, aunque bastante estereotipados, dan a entender que, sea cual sea tu religión o moral, los principios básicos de convivencia con los demás y con uno mismo son iguales para todos los seres humanos.

Como comentaba, Margaret Oliphant es una de las grandes olvidadas del XIX. Una ciudad asediada es una obra muy ligera, para leer del tirón y desquitarse de la literatura contemporánea, para leer antes de dormir y marchar a la cama sin miedo, pero sí reflexionando sobre cómo cambiaría las cosas un cambio en nuestra visión sobre el mundo.

4 de 5

domingo, 5 de mayo de 2013

Reseña: Una ciudad asediada

De la mano de:

Título: Una ciudad asediada
Autor: Margaret Olipahnt
Editorial: Fábulas de Albion
Año de publicación: 2012
Páginas: 232
ISBN: 9788493937911
Precio: 17,10 €

"Con un argumento principal y una estructura que antecede a cualquier zombie movie moderna, en la mejor línea de la tradición anglosajona del relato alegórico, cuento fantástico, o clásica ghost story netamente britanica, Una ciudad asediada es la obra clave de la producción de la autora que más destaca, por su aportación única y singular, al cuento de fantasmas victoriano."

OPINIÓN PERSONAL

He dicho más de una vez que Fábulas de Albión tiene alguna joyita guardada, y ésta en concreto es una de ellas. La verdad es que la portada da un pelín de miedo (especialmente para los whovians), y aunque no es una novela de terror tal cual, sí que puede recordar mucho a Cuento de Navidad de Dickens. Por lo visto, la novela fantástica de terror fue un boom por estas fechas del XIX. Sinceramente, creo que, además de un buen trabajo de traducción, Margaret Oliphant es una de esas grandes olvidadas de la literatura, tanto por su estilo, como por lo que tiene que contarnos y, por supuesto, la vida que llevó. Creo que ya sólo el prólogo sobre su figura merece la pena, así que imaginaos el resto..


No suelo leer novela de terror. No porque tenga miedo, sino porque casi nunca surge la oportunidad. Desde pequeño lo intenté con Pesadillas (¿y quién no?), pero no terminaron de engancharme. Creo que lo tomé desde un punto de vista equivocado. Este terror es algo más espiritual de lo que acostumbramos a ver hoy día. Es un miedo a lo desconocido, a lo que vemos y a lo que no, a lo cotidiano, a lo que sabemos que está ahí, pero no entendemos. Miedo a quedarnos desamparados.
Oliphant nos sitúa en un pequeño pueblo francés perdido de la mano de Dios, y nunca mejor dicho. Allí, en Semur, los aldeanos han comenzado a dejar de lado... Ya no sus creencias religiosas, sino su forma de entender la vida como un lujo, como algo que se puede perder y que, por tanto, los que la tengan, deben aprovechar. La verdad es que comencé pensando que sería una especie de alegato cristiano o algo similar, pero, aunque siempre con temas de creencias religiosas de por medio, no es para nada así. Semur es simplemente un pueblo que, poco a poco, ha ido perdiendo los valores universales del respeto, la educación, la humildad... Y no es que a los muertos les haga demasiada gracia. Por eso, ya que sus descendientes parecen no aprovechar la vida que se les ha dado, deciden volver del Más Allá para arrebatarles el pueblo que una vez fue suyo. Así, los habitantes de Semur se ven expulsados por la fuerza (sobrenatural) de sus casas, dejándoles en pleno campo viendo cómo una nube oscura se cierne sobre sus casas.


Sinceramente, creo que la trama es algo que hemos podido ver una y otra vez en las historias y películas de zombis y fantasmas, algo similar a lo que ya se había visto también en la historia mencionada de Dickens, pero que Oliphant lleva un paso más allá del pretender cambiar el carácter de una persona: Los habitantes de Semur deben mostrar aprecio por sus vidas. La historia está contada desde diferentes puntos de vista, como si fuera un diario de lo vivido narrado por distintos personajes, lo que da una mayor agilidad a la narración, además de demostrarnos que Oliphant sabe escribir tan solemnemente como lo haría el orgulloso alcalde de una villa y de una manera tan común como lo haría el pueblerino más sencillo de la comarca. Con todo ello vamos componiendo una historia que para nada es compleja, aunque sí complicada de resolver.
Los personajes son muy simples, y es que, como comentaba, no se trata de una novela individual, sino de un grupo de personas, un pueblo entero, que ha perdido la sustancia de la vida, el saber convivir. Así podemos ver desde diferentes puntos toda la historia sucedida en el campamento, cómo se vive la angustia de haber sido arrancados de sus hogares familiares, cómo algunos abandonan por puro miedo y otros continúan allí por pura cabezonería, pero cómo todos, poco a poco, se van dando cuenta de la situación real y de cómo, una vez más, son únicamente ellos los que pueden hacer cambiar la situación.

El estilo de escritura es increíblemente limpio, sencillo, ligero de leer y, a la par, es capaz de caracterizar a cada uno de los personajes únicamente por su forma de hablar, de pensar, de relacionarse con los demás... Así, Semur se convierte en un crisol de... No culturas, pero sí personajes muy variopintos que, aunque bastante estereotipados, dan a entender que, sea cual sea tu religión o moral, los principios básicos de convivencia con los demás y con uno mismo son iguales para todos los seres humanos.

Como comentaba, Margaret Oliphant es una de las grandes olvidadas del XIX. Una ciudad asediada es una obra muy ligera, para leer del tirón y desquitarse de la literatura contemporánea, para leer antes de dormir y marchar a la cama sin miedo, pero sí reflexionando sobre cómo cambiaría las cosas un cambio en nuestra visión sobre el mundo.

4 de 5